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Maquinaria bélica

El onagro estaba compuesto por un resorte horizontal de torsión que se tensaba y un brazo de palanca vertical provisto de un dispositivo lanzador. Su funcionamiento era muy semejante al de una especie de honda de grandes dimensiones .Los cinco principales componentes del onagro eran:

– Una base sólida de madera.
– Un brazo con una honda en el extremo para lanzar.
– Un resorte de torsión de gran alcance (madeja).
– Una cuerda y un mecanismo de torno para bajar el brazo hacia abajo
– Una barra transversal pesada con relleno para detener el movimiento del brazo cuando fuera lanzado.

Es muy difícil saber cuál sería el tamaño y el peso de la máquina aunque debía ser significativamente mayor que las máquinas para lanzar piedras de dos brazos. Su peso, en función del tipo de máquina, se encontraría entre las 2 y las 6 toneladas. A causa de su elevado peso resultaba muy difícil corregir las trayectorias para apuntar a nuevos blancos, lo que la convertía en una máquina bastante estática .

El número de artilleros para hacerla funcionar sería de cinco a seis hombres aunque Vegecio sugiere que al menos harían falta once y Amiano apunta la presencia de ocho para dotar de efectividad esta máquina. Harían falta cuatro para poner el brazo desde una posición vertical hasta una horizontal, un artillero y un comandante para dar las órdenes, además de los que transportaban la munición.

La principal ventaja de esta máquina era su simpleza a la hora de construirla, ya que su construcción no requería de ninguna habilidad técnica. Al disponer de un solo resorte no era necesario, como sucedía en la ballista ajustar los dos resortes para que poseyeran la misma torsión. La capacidad de esta máquina aumentaba si tenemos en cuenta que podía disparar proyectiles de muy diversa forma y tamaño, no necesitando de piedras redondas para su correcto funcionamiento.

Esta máquina debido a la simpleza de su mecanismo era una de las máquinas pesadas más fáciles de manejar. Era la menos maniobrable de las catapultas pero también la que tenía un efecto mucho más devastador. Tan sólo una de estas piezas de artillería era capaz de cubrir un amplio frente.

La ballista era la principal máquina de dos brazos para arrojar piedras. Su tamaño variaba enormemente y las fuentes hablan de maquinas gigantescas, aunque esto puede ser fruto de la reflexión teórica de los autores o de la mera propaganda de los cronistas del ejército. Sin embargo, con total seguridad, existían máquinas de más de 8 metros de altura, a tenor de los proyectiles hallados. Tácito habla de ballistae de gran calibre en la batalla de Bedriacum, que arrojaban proyectiles por encima de un talento (28 kilos). Así en Pérgamo aparecieron dos bolaños labrados para ser lanzados por una ballista de tres talentos (78 kilos).

Equipo militar de campaña

Espadas, lanzas, escudos, armaduras, etc, todo el equipamiento personal militar del ejército romano, con sus distintas evoluciones, con el que la maquinaria del impero afirmaba su supremacía mundial. En este apartado merece una mención especial la completa colección de cascos.